La maduración de ovocitos in vitro (MIV) puede ser la solución para las mujeres que no pueden recibir la estimulación ovárica necesaria en los tratamientos de reproducción asistida. Conoce las ventajas e inconvenientes de esta técnica.
Maduración in vitro: los óvulos maduran en el laboratorio
En la maduración in vitro, la mujer recibe inyecciones hormonales a partir del cuarto día del ciclo y durante aproximadamente tres días. Estas inyecciones estimulan la maduración de los óvulos. Con los métodos convencionales de reproducción asistida la estimulación ovárica es más larga: de siete a diez días por término medio.
En la MIV, la ovulación da lugar a muchos pequeños folículos, que contienen otros tantos óvulos inmaduros. Al igual que en la fecuendación in vitro (FIV) convencional, los óvulos son aspirados fuera de los folículos a través de la vagina bajo control ecográfico. Posteriormente, en el laboratorio, los óvulos se dejan madurar durante unas 30 horas en una solución nutritiva artificial. Una vez están maduros, es decir, con capacidad de ser fertilizados, se siguen los mismos pasos que en una FIV: los óvulos se juntan con los espermatozoides y a los dos o tres días se transfieren los embriones al útero.