No pasa mucho tiempo sin que un nuevo estudio añada más datos negativos sobre las grasas saturadas, ese tipo de lípidos presentes en alimentos tan comunes como las patatas fritas de bolsa o la bollería industrial que, a pesar de sus numerosas consecuencias negativas para la salud, se siguen vendiendo sin ninguna regulación.
Se trata, por lo tanto, de un elemento predictor del éxito de la FIV ya que la consecución de pocos ovocitos de buena calidad, en metafase II (MII, los únicos aptos para la FIV), hace que disminuyan las posibilidades de conseguir embriones idóneos para la implantación.