El time-lapse, comercialmente conocido como “Embryoscope”, “Primovision” o “EEVA” (el pionero fue el Embryoscope y, a su estela, han aparecido dos nuevos sistemas, Primovision y Eeva) consiste en la observación continuada del desarrollo embrionario, de manera que nos permite realizar una película cinematográfica de su evolución sin tener que realizar observaciones puntuales bajo el microscopio. Es decir, no es necesario sacar a los embriones de sus incubadoras, lo que nos garantiza unas condiciones de cultivo estables durante su periodo de desarrollo hasta la fase de blastocisto. Mediante este sistema, los embriones son continuamente monitorizados y las imágenes son obtenidas en intervalos de 10 minutos. Entre cada toma de imagen, el sistema time-lapse se desconecta automáticamente para evitar una exposición prolongada de los embriones a radiaciones electromagnéticas.
Antes de realizar la transferencia embrionaria, un software específico reconstruye todas las imágenes capturadas y nos permite realizar el visionado y análisis del desarrollo de los embriones para seleccionar cuál es el más apto para su transferencia.